Sismo del 19 de Septiembre de 1985La noche del fatídico 18 de Septiembre de 1985, Luis Ramón “Monchito”, pasó la noche en una de tantas vecindades del centro, ubicada en La Merced y propiedad de su abuelo, donde horas más tarde quedaría enterrado bajo los escombros del terremoto.

O al menos eso se creyó.

No fue sino hasta el 4 de Octubre de ese mismo año, cuando la prensa Nacional e Internacional comenzó a darle difusión a la historia de “Monchito”. El periódico español, El País, fue uno de los medios que siguió la noticia con especial interés:

“Fue precisamente la ausencia de moscas y de olor a muerto lo que llamó la atención en la casa de la calle Venustiano Carranza #148 al ingeniero argentino Carlos Marbran, el cual, era un voluntario que trabajó varios días como intérprete con los rescatistas italianos y luego siguió por su cuenta.

No teníamos certeza de la vida y no teníamos certeza de la muerte. Para la certeza de la muerte harían falta datos tales como olor a moscas, que no hubo en ningún momento. Ahora tenemos la certeza de la vida, pero el problema es que no sabemos si llegaremos a tiempo, decía Marbran el pasado jueves”.

Y es que después de varios días de derrumbado el edificio, cuerpos de rescatistas aseguraron oír golpes desde el fondo de los escombros.

Posterior a que equipos de rescate italianos, israelíes y de la Marina Mexicana dictaminaran que allí no había vida, llegaron los jóvenes de la Sección 5 del Voluntariado Nacional y con un aparato especializado en este tipo de situaciones, creyeron detectar signos de vida, y durante una semana desencadenaron en México la esperanza de rescatar una vida, la última, allí donde los expertos internacionales habían dicho que no quedaba nadie vivo. Un golpe psicológico importante para la decaída moral del país.

“Si eres un adulto da un golpe, si eres un niño golpea dos veces”; se escuchaba decir a los rescatistas quienes quedaron perplejos al escuchar los dos golpes. La esperanza de los padres del pequeño se reavivó al creer que su hijo podía estar vivo.

El mismo presidente de aquellos tiempos, Miguel de la Madrid Hurtado dio órdenes estrictas de que no cesara la búsqueda y rescate de Monchito, mientras que la sociedad mexicana buscaba una noticia de esperanza y fe, tras aquél doloroso terremoto que se llevó la vida de cientos de personas.

Sin importar cuántas maniobras se hicieron, el pequeño Monchito nunca apareció. La búsqueda cesó el 11 de Octubre de 1985 y con ella se difuminaron las esperanzas de la familia, de los amigos, de los vecinos y de la sociedad.

El periódico El País, llamaría a la historia el rescate imposible, debido a que, según atestiguó el diario, el pequeño Luis Ramón nunca estuvo vivo; y si lo estuvo, murió al instante de ocurrida la devastadora tragedia.

Un psiquiatra de la época calificó el caso como un “fenómeno de histeria colectiva”, como un golpe psicológico, ya que después de ese fatídico día, “México ya nunca fue el mismo”.