Leyenda del PirataPor su forma de vida, en vez de tener un amor en cada puerto, tenía varios enemigos; surcó el Océano Pacífico, principalmente por las costas de Nayarit, Colima y Jalisco, dedicándose como todo buen pirata a apropiarse de las joyas, oro y todo lo de valor que se encontraba en los barcos que asaltaba.

El botín era enterrado en un lugar que sólo él sabía, y aunque tuvo un hijo, nunca le reveló el secreto del sitio donde guardaba su gran tesoro. Ya muy viejo, se vino a radicar a esta ciudad de Guadalajara, falleciendo a los pocos meses.

La leyenda cuenta, que si uno le prende una veladora y le reza un rosario completo con toda devoción a las doce de la noche frente a su tumba en el Panteón de Belén y pidiendo por la salvación de su alma, se aparecerá el fantasma del marinero y revelará el punto exacto donde enterró su enorme tesoro.