Leyenda de Maria FernandaUna familia compuesta por el padre, la madre, 5 niños y una jovencita de 16 años habitaban cerca de lo que es ahora el palacio municipal. Sucedió que un día paseando por la alameda un perro muerde a la joven, y sus padres por precaución le mandaron poner las vacunas contra la rabia, pues nunca pudieron localizar el perro que la había mordido.

El día que le tocaba la ultima inyección llego la enfermera cuando ella ya estaba en la puerta disponiéndose a salir, se regreso y desde el momento que le pusieron la inyección, ella comenzó a dar gritos y a echar espuma por la boca, dando alaridos de dolor y retorciéndose en una forma horripilante.

Su sufrimiento dilato 24 horas, falleciendo el día siguiente, y todos los doctores que fueron a verla fueron de la opinión que la inyección estuvo mal puesta picándoles una vena y provocándole rabia. El día de su velatorio y estando la caja donde se encontraba el cuerpo inerte de la joven comenzó a moverse y a escucharse alaridos, toda la gente que acompañaba a la familia, huyo espantada.

Abrieron la caja pensando que estaría viva, pero el doctor comprobó que no había señales de vida. Desde el día que la sepultaron y a la hora que había fallecido. Se sentía su presencia en la casa y se escuchaban alaridos. Nunca se ha comprobado científicamente la existencia de fantasmas, pero los hechos comprueban que en algunas ocasiones, ellos hacen acto de presencia.

La madre, perdió la razón y en su locura mato a la enfermera que había inyectado a su hija. La casa se vendió y los nuevos dueños no aguantaron ahí ni un mes por las apariciones de María Fernanda y los alaridos que se oían, la volvieron a vender y los nuevos dueños la tiraron e hicieron nueva construcción, pero durante mucho tiempo la gente atravesaba para no pasar por ese lado pues seguían oyendo alaridos a la hora de su muerte.